“No soy adicto, soy Pro”

The World Series of Video Games

 

Los papis ya no tienen porqué preocuparse si sus hijos pasan horas jugando con la computadora,
el PlayStation, el Nintendo o cualquier otro. Ya no es pérdida de tiempo. La tendencia mundial es la de conferir status a los jugadores de videojuegos (gamers), grandes héroes nacionales que compiten y triunfan en el país y el exterior.

Los sueldos para quienes rescatan a una princesa, ganan una carrera o crean un Imperio, son tan elevados como los de un jugador de fútbol de primera división. Las marcas los esponsorean, si es que no organizan directamente un campeonato donde regalan una web cam o el último modelo de Toyota, según estemos en el tercer o primer mundo. Por supuesto que nunca obsequian un viaje, ¿para qué?

The World Series of Video Games WSVG), organizado por Intel, comenzó en junio y se desarrolló en cinco eventos principales en Louisville (Estados Unidos), Dallas (Estados Unidos), Chengdu (China), Jonkoping (Suecia) y Londres (Inglaterra), todos transmitidos por MTV en Dentro de la Serie Mundial de Videojuegos.

Los juegos de Xbox y PC en los que compitieron fueron: Counter Strike 1.6, Quake 4, Warcraft III: Frozen Throne, Halo 2, Project Gotham Racing 3 y Ghost Recon Advanced Warfi ghter. Los dos mejores jugadores de cada categoría en cada evento clasificaron a la WSVG finales, disputadas del 9 al 11 de diciembre en Nueva York.

Fue emocionante y reñido. Los 95 jugadores profesionales competían por premios de un monto
total de 240.000 dólares en efectivo, relojes Rolex y programas de informática. El premio mayor de 50.000 dólares se lo llevó el alemán Alternate aTTaX, seguido por tres estadounidenses, un francés y un sueco, todos con 20.000 dólares, y nombres igual de simpáticos.



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