Discos, “The rose has teeht in the mouth of the beast” de Masmot

 

Ya lo advierten las notas en la contratapa del cd: “Los modelos de estos retratos no han concedido su aprobación ni de forma alguna respaldan estos tributos no autorizados”. Tales palabras tienen sentido si se tiene en cuenta que bajo el rótulo de electrónica, Matmos viene haciendo música adorablemente bizarra desde 1997. Sin ir más lejos, en este disco se sirven de elementos que van desde caracoles y fósforos hasta grabaciones de gente teniendo sexo, para rendir tributo a algunos personajes del ambiente artístico (y otros no tanto) que gozan de la admiración del dúo. El criterio es el siguiente: cada tema es un homenaje, una representación sonora que intenta capturar la esencia de una persona en particular. Entre los homenajeados están los escritores William S. Burroughs, y Patricia Highsmith, el Rey Ludwig II de Bavaria y el cantante de The Germs, Darby Crash.

Lo que une a todas estas figuras es su carácter de íconos homosexuales; lesbianas o gays que de una forma u otra constituyeron una infl uencia importante a través de su vida y obra. De ahí que Antony Hegarty, frontman y líder indiscutido de Antony & The Johnsons, preste su voz para Semen song for James Bidgood, uno de los temas más cálidos del álbum. Igual, aunque esté Antony presente, lejos queda la pompa pianístico-jazzera de los Johnsons y el formato canción, porque los diez temas que forman el álbum son más que nada ambientaciones sonoras que bien pueden ser resquebrajadas, relajantes o ambas, pero de seguro que no ponen a bailar a nadie. Por éste y otros motivos, The Rose… y la banda en sí pueden impresionar como los embajadores de una música esencialmente técnica. Pero un par de escuchas atentas dejan ver el amor con que se hizo este disco, al igual que la intención que hay detrás de cada tema. Porque no es una decisión arbitraria la de comenzar Banquet for King Ludwig II of Bavaria con una orquestación wagneriana, como tampoco lo es que Germs burn for Darby Crash registre el grito del Matmos Drew Daniel cuando Don Bolles (ex miembro de The Germs) lo quema con un cigarrillo. La gracia está en conocer a los homenajeados para que todo cierre. Aún así, la música en este álbum sobrevive por sí sola, sin necesitar una referencia inmediata a los personajes que la inspiraron para encontrar en ellos una razón de ser.



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