El prolífico mundo de damon

The good, the bad and the queen

 

Por Juan Dobourdieu

 

Damon Albarn es un artista perspicaz y oportuno. Guiado por estos dos atributos consiguió a la vez construir una carrera musical de respeto y de gran éxito comercial. Son dos cosas que no siempre van juntas, sobre todo por estos tiempos, y de ahí entonces el mérito. Su condición de estrella pop obtenida con Blur permanece intacta, y se amplía con el genio del constructor que acierta, una vez más, en cada uno de los proyectos musicales en los que se embarca. En los primeros cinco años de la década que corre, Albarn conquistó el mundo con Gorillaz, “la primera banda virtual de hip-hop”. Él y otros músicos de la escena indie rock y electrónica le dieron voz y música a las oscuras pero cómicas caricaturas de Jamie Hewlett, y el notable suceso opacó un tanto la salida de un nuevo álbum de Blur (Think Tank, 2003), al tiempo que agrió la relación entre Albarn y el guitarrista Graham Coxon con el consiguiente abandono del grupo por parte de este último. La partida de Coxon introdujo en Blur como sustituto al ex guitarrista de The Verve, Simon Tong.

En el 2005 salió un segundo disco de Gorillaz, Demon Days, producido por el incipiente Brian Burton aka Danger Mouse, DJ y productor que alcanzó la fama en el año 2004 al publicar en internet el Grey Album, un mash-up del White Album de los Beatles con el Black Album de Jay-Z. Con ese olfato oportuno-cool que bien tiene Albarn, tres meses después de que el nombre Danger Mouse apareciera en una revista musical inglesa, éste ya había sido contratado por el cantante de Blur para producir el nuevo disco de Gorillaz. Y aunque esto se haya dilatado un poco, ya tenemos tres de los cinco nombres importantes (Albarn, Tong y Danger Mouse) del último y entusiasta proyecto del líder de Blur: The Good, The Bad and The Queen, un disco con el que Albarn regresa a esa vieja tradición del rock británico de cantarle a Londres, como, entre tantos, lo hizo Ray Davies de los Kinks, los Clash en London Calling y el propio Albarn en Parklife.

Y es en ese sentido que en el bajo de The Good… aparece Paul Simonon, bajista de los The Clash retirado de la música hacía más de una década para dedicarse a la pintura. El quinto elemento de este nuevo disco es Tony Allen, baterista nigeriano pionero en el afrobeat (síntesis de la música africana con el jazz) junto al reconocido colega y compatriota Fela Kuti, con quien compartió décadas de banda tanto en Fela Kuti como en la rebautizada África ’70. Fue en medio de la vorágine del éxito de Gorillaz que Albarn viajó a Nigeria junto a Simon Tong para grabar con Allen y otros músicos africanos la gestación de lo que acabó siendo de The Good…, posteriormente relegado por la edición de Demon Days.

En el año 2006 el proyecto quedó completado con nombre, idea y banda estrella: Albarn, Tong, Allen y Simonon. El mítico bajista accedió a participar después de que Albarn le convenciera de que el nuevo proyecto pensaba tener como centro fundamental y lírico a la ciudad de Londres. Ambos descubrieron que eran vecinos, compartieron discos y libros, cervezas y cafés, y fi nalmente The Good, The Bad and The Queen quedó constituida. El resultado de todo esto es un disco plenamente disfrutable, y otro acierto concreto de la inteligencia de Albarn como músico-creador. The Good… es un conjunto de canciones melancólicas, perfectamente amalgamadas por el talento como productor de Danger Mouse, que constituyen una postal sombría del Londres actual.

El optimismo inconsciente, ácido y juvenil con el que Albarn reflejó la ciudad en Parklife (1994) desapareció, para darle paso a una visión más lúgubre, cercana al desencanto de un hombre más maduro, que no encuentra estímulos ni ve futuro en una Londres abatida, ganada por la indiferencia y el pérfi do belicismo del laborista Tony Blair. Sin embargo, esta mirada taciturna no oscurece por completo el tono del álbum, sino que lo fortalece en un sentido sonoro, y contribuye a que el escucha se vaya diluyendo plácidamente entre climas musicales de ensueño y dramatismo, y de tonalidades sutiles que homogenizan al disco en el buen sentido. Desde otra defi nición, The Good… es de esas obras que se escuchan de manera gratifi cante mientras uno se eleva ligeramente por encima de la cama.

Con reminiscencias del pop melancólico y de caricatura social de Ray Davies, de la sicodelia sonora del ska inglés y ochentoso de Madness y The Specials, con ciertos climas musicales de Massive Attack y algunos vínculos conceptuales a London Calling y Parklife, este último proyecto de Albarn y compañía acaba siendo un logrado compendio en espíritu y música de esa gran factoría londinense, y de esa ciudad que cambia pero que aún así es incapaz de borrar u olvidar ciertos rasgos permanentes, como la crítica, la nostalgia y un complejo y ambiguo amor nacionalista. Parklife Tanto Parklife como The Good, The Bad and The Queen son dos discos esencialmente londinenses. El primero desparrama por doquier el resultado de una adolescencia suburbana de la metrópolis británica, con acento cockney, desidia y apatía, mientras que el segundo da muestras del Albarn menos rockstar y más músico, filtrado durante trece años por la misma ciudad, más gris y reflexivo. Ambos son discos que retratan la vida cotidiana en Londres, con la diferencia evidente de los veintiséis y los treinta y nueve años de los retratantes, y todo lo que ello trae consigo. London Calling Aparte del evidente punk directo, The Clash siempre fue una banda que abarcó una variedad.

Tanto en ese momento, como ahora, en TGTB&TQ, la presencia de Paul Simonon, ex bajista de los Clash, actúa a favor del sano eclecticismo del disco. Si bien el London Calling tenía una clara motivación política, como The Clash mismo, también la tiene Albarn, quien es evidentemente otro notorio activista político. Pero además de todo esto, London Calling también trata sobre jóvenes rebeldes que crecen (oh! sorpresa) y otro montón de problemáticas de la época miradas a través de la lente gris de la ciudad que da nombre al disco. Si quiere antecedentes más claros para TGTB&TQ, échele agua.



Sé el primero en agregar un comentario.



Agregar un comentario