Otra aguja en el pajar

Elliot Smith

 

Por Juan María Hounie

Fue de Nebraska, de Texas pero mayormente de Portland, Oregon. Fue prematuro, a los 14 años ya componía y fumaba marihuana. Fue punk y también grunge y de nuevo punk y luego solista. Fue aprendiz en una panadería y también licenciado en Filosofía y Ciencias Políticas. Depresivo, alcohólico, adicto a la heroína. Sencillo, humano, talentoso. Su música se inspiró en los Beatles, en Dylan, en Nick Drake o en Buckley. Fue y es un emblema de la música independiente norteamericana, firmó con Dreamworks y le precedió a Celine Dion en el escenario de una ceremonia de los Oscars. Murió a los 34 años en su apartamento de Los Ángeles por dos puñaladas en el pecho, supuestamente autoinflingidas. Fue su novia quien lo encontró a los dos días. El caso todavía permanece abierto. Su música también.

El pasado mayo, el sello Kill Rock Stars editó un disco doble de Elliot Smith titulado New Moon. El álbum trae 24 canciones grabadas entre 1994 y 1997, una época más que productiva en la carrera de Smith, en la que registró tanto su debut solista, Roman candle (1994), como el notable Either/Or (1997). Compositor sensible y referente para una generación de músicos independientes, Smith dejó una producción discográfica que incluye cinco discos solistas, más el trabajo de edición póstuma From a basement on the hill, del año 2004. Como artista, tenía la enorme virtud de generar canciones increíbles con lo mínimo, y también de conservarlas en esa simplicidad. No necesitaba más que una guitarra, algunas superposiciones de su propia voz, y de tanto en tanto un piano y una batería, como en los arreglos algo más complejos de obras como Figure 8. En el manejo de lo crudo, el talento de Smith crece. Su capacidad de integrar bellas melodías con poesía en penumbra, hacen que cada una de sus canciones tengan un efecto contradictorio; lo mismo calman que inquietan.

New Moon se conforma de todos aquellos temas que el músico de Portland dejó afuera de sus discos –principalmente de las sesiones de Elliot Smith y Either/Or-, y entonces también es lógico pensar en descartes o rarezas. Imaginar un sobrante aglutinado de forma caprichosa para que la obra del artista continúe reproduciéndose aún después de muerto. Pensar así sería injusto. New Moon es también el mejor y más sincero Elliot Smith. Es la voz frágil y fantasmal, la sutileza de la guitarra y la conmoción del alma en desasosiego. Es más obra y no menos. La versión tempranera de Miss Misery (canción que le valió una nominación al Oscar en 1998), el cover Thirteen de Big Star, las inéditas Talking to Mary, Riot coming o mismo Either/Or (que dio nombre al disco) son muestra suficiente de lo dicho. El rescate y la mezcla del disco estuvieron a cargo de Larry Crane. Buena parte de las ventas serán destinadas a Outside In, una organización social de la ciudad de Portland que cobija y alimenta a personas en situación de calle, principal desvelo social de Smith.



Sé el primero en agregar un comentario.



Agregar un comentario