Entre Almodóvar y Levrero
Pendejos, de Patricia Turnes
Por Sebastián Amoroso
La primera novela de Patricia Turnes, Pendejos, narra en primera persona y con ribetes de diario íntimo, un proceso complicado que bien puede interpretarse como una regresión adolescente cuando el ser humano entra en un round final de transición generacional. La protagonista es Lucy, una persona sensible de espíritu libre, quien está llegando a los 30 años, es desempleada y no ha encontrado aún su lugar en la sociedad.
¿Qué sensaciones deparan a la mujer pueril y rebelde cuando decide enfrentar el mundo adulto? Posicionarse en esa nueva etapa implica crisis existencial y angustia. La trama es la búsqueda de la estabilidad emocional a través de la pareja; los matices de la transición generacional pincelados en una atracción ambigua -en sintonía e interferencia- con un adolescente de 16 años llamado Chipi (un pendejo que gusta rodearse de gente cool y experimentada); la también compleja relación con Twiggy, una amiga alocada; y el repudio a lo establecido: “Creo que todo este tiempo no hice más que luchar por hacer realidad lo que la línea familiar espera de mi, luchar por cosas irreales que no me interesan. Creo que en esa lucha he perdido mucha de mi energía y recién ahora tomo conciencia de que no quiero ni puedo complacerlos. Gran parte del cansancio y la tristeza que siento puede deberse a estar en esa tensión entre lo que yo sé que nunca seré y lo que busco afanosamente”, le cuenta a su psicoterapeuta, en un arrebato de aceptación. Lucy que vive en el Occidente y sueña con el Oriente entiende que no es la razón lo que la ayudará. La solución que encuentra para evadirse de la realidad es lo abstracto: el arte. Esto incluye el arte marcial: “Mi rebeldía va creciendo como una pizza con levadura (…) ¿Debería volver a Karate hasta llegar a cinturón negro y así romperle la cabeza a cada una de las personas que me agreden?”.
Pendejos es una historia de sufrimientos, una existencia plagada de conflictos que canaliza con buena literatura, música y cine. También en talleres y cursos: cerámica, tarot, y entre otros, el taller de literatura de Mario Levrero. Los equívocos se suceden en la búsqueda de la trascendencia; y la soledad y las derrotas cotidianas también. Aún así, el lector vislumbra un crecimiento, un recorrido ágil hacia un desenlace reticente y surrealista que hace de Pendejos una opción de lectura interesante. Con un tono impulsivo y un texto desordenado -como los recuerdos- puede provocar cierto vértigo en el lector asiduo a las coordenadas temporales. Sucede de vez en cuando que uno no sabe muy bien dónde está parado; sin embargo ese es el fiel reflejo de la sensación de la protagonista en esa etapa de su vida. Parafraseando a Mario Levrero en La novela luminosa, se podría decir de la primera novela de Patricia Turnes que: “Hay entre una cantidad enorme de trivialidades algunas reflexiones que me dejan estupefacto”.
Patricia Turnes se formó en Ciencias de la Comunicación, escribió para El Día, Brecha y El País Cultural. Participó del taller literario de Mario Levrero en el año 1998. Mantuvo con él una intensa relación de amistad, a partir de la cual compartieron el armado del proyecto Los Flexes Terpines en el cual Turnes publicó Últimos días con mi familia; un conjunto de cuentos publicado por la Editorial Cauce en el año 2001.
Pendejos
Patricia Turnes
235 páginas/ Editorial Planeta/ 2007

