The White Stripes
Icky thump (Warner 2007)
Por Juanchi Hounie
Los White Stripes no es la mejor banda de los últimos 20 años. Aún así, este dúo de Detroit, formado por Jack y Meg White, un verdadero guitar hero -como aquellos que se ponían la tripa en la bandana para que les pegue por la frente- y una chica que aporrea la batería a lo Moe Tucker pero con más violencia, es de lo más interesante y sofisticado que salió del rock and roll norteamericano en los últimos tiempos. Con su cruza Zeppelin suena a garage y bluegrass sucio y moderno (o simplemente rock), los Stripes se abrieron paso del indie a la masa con el progresivo éxito de una sucesión de buenos discos: De Stijl (2000), White blood cells (2001), Elephant (2003). Su último y sexto álbum, Icky thump (grabado en Nashville en tres semanas), una expresión inglesa deformada que va de “qué demonios” (o en versión criolla “¡Puta carajo!”), mantiene la calidad y emoción de los discos nombrados, y agrega algunas novedades bien recibidas. Siguen los riffs de guitarras heavys y chirriantes, los golpes de maza, las canciones de tono épico y las baladas, pero vuelve la ironía y el humor de otros trabajos, y aparecen sonidos sintetizados de trompetas mariachis y gaitas (Prickly thorn, but sweetly worn y St. Andrews), un atisbo de crítica social (Icky thump), un rock muy sucio (Bone broke) y una versión absurda, pomposa y oriental de Conquest, una canción escrita por Cory Robbins y popularizada en los 50’s por la cantante de pop adulto Patti Page. Icky Thump está bien. Vale comprárselo si el interés es grande, pero capaz mejor bajarlo.

