Holy fuck: LP

Nombres como Neu! y Brian Eno vienen a la mente tras escuchar la segunda entrega de Holy Fuck, unos canadienses dueños de un estilo casi contradictorio en su esencia. Frenético e hipnótico a la vez, LP emana por sus cuatro costados la emoción de descubrir las posibilidades técnicas de un sintetizador analógico y volverse punk al instante, reivindicando una forma de hacer música que radica en que el contenido sea la música misma, sin la necesidad de una unidad lírica que la sustente. Se dice que Holy Fuck se formó con la intención consciente de ser una banda de electrónica no electrónica. No laptop. No loop. Respaldados por una batería firme y cautelosa, con alta presencia de graves, Brian Borcherdt y su combo logran un sonido bastante urbano y actual en el que cada canción acelera un poco más el pulso sin dejar de sonar misteriosa y bailable. Se los podría catalogar de noise-rock o neo-electro, pero seguiría siendo insuficiente. Las únicas bandas que se merecen la inmediata asociación con un género o estilo son las que buscan que se los identifique con él y por ahora los Fuck están tan cerca de tener una etiqueta clara como Jorge Rial de ser buena gente.

Por Andrés Lasarte



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