Desenmascáralo
“… La insensatez, la vanidad de la idea me dejaron estupefacto y ya dudaba entre articular objeciones o saludar e irme, cuando miré hacia el ventanal y vi a una señora que combatía el calor con un gran abanico floreado de varillas flexibles. Entonces, lo miré desafiante y le propuse: “abanico”… ”
Por Diego Abad
Hay que leer Enmascarado (Ed. del caballo perdido, 2007), la última publicación del narrador uruguayo Juan Introini (1948), una colección de cuatro variados relatos breves que con el ritmo intenso y rápido de un grand guignol literario nos transporta ágilmente por cuatro escenarios bien distintos. Desde la última decadencia de una Roma imperial que se precipita al abismo entre refinamientos retóricos y desenfreno orgiástico, hasta las delirantes ensoñaciones de un escritor frustrado, el lector conocerá una variopinta galería de personajes cuya puesta en relación lo sensibilizará sobre conflictos atemporales.
Relatos divertidos pero que también trasuntan insatisfacción y contingencia, cada uno demuestra una gran erudición – Juan Introini es director del Departamento de Filología Clásica de la Facultad de Humanidades – que no les substrae soltura y atractivo, y que a pesar de ser breves sabrán recompensar a quien haga una lectura cuidadosa. El libro termina con un juicio a José Enrique Rodó que es simplemente hilarante. A la vez síntesis de una gran cultura y posible punto de referencia de nuevas lecturas, Enmascarado nos acerca a un autor acaso no tan conocido a pesar de contar en su haber con varias publicaciones como la celebrada La tumba (2002). El lector se quedará con la sensación de haber hecho realmente un descubrimiento.

