Había una vez

Glen Handsard y Marketá Irglová

Por Enrique Buchichio

No es frecuente que la historia detrás de una película trascienda a la película misma. Pero ese es el caso de Once. El director John Carney (Dublín, 1972) quería filmar una película de bajísimo presupuesto sobre la relación entre un músico callejero y una chica que lo inspira a grabar un demo. Entonces, le pidió a su amigo Glen Hansard (Dublín, 1970) que le compusiera algunos temas. Carney había sido bajista de la banda irlandesa The Frames, liderada por Hansard, y un día se le ocurrió que éste sería el protagonista idealpara la película. La experiencia de Hansard como actor se limitaba a un papel secundario en The Commitments (1991), de Alan Parker. Igual la idea sonaba lógica: más que un actor que cantara, lo que Carney necesitaba era un músico que pudiera actuar.

También necesitaba una actriz, entonces Hansard le presentó a su amiga Markéta Irglová a Checoslovaquia, 1988), con quien grabó un disco llamado The Swell Season, editado en 2006. Markéta no tenía ninguna experiencia actoral, pero sí una voz dulce y la sensibilidad adecuada. Once se filmó durante tres semanas en Dublín, con dos cámaras digitales y un presupuesto de 100.000 euros. Una película así parecía condenada a pasar inadvertida. Sin embargo, gracias a una excelente campaña de marketing de Fox Searchlight, llegó a manos de los miembros de la Academia de Hollywood y ganó el Oscar a la mejor canción original por Falling slowly, compuesta por ambos. Glen y Markéta también grabaron una versión de “You ain’t goin’ nowhere”, de Bob Dylan, para la película I’m not there (2007). Durante el rodaje de Once, además, se enamoraron.



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