Y punto
El tejido de punto actual
Por Monica Zanocchi
Al hablar del tejido de punto, es probable que uno se imagine a una señora anciana sentada en una mecedora, tejiendo buzos para sus nietos. Esa visión ha cambiado radicalmente en los últimos años, especialmente en los Estados Unidos y Europa, donde hubo un resurgimiento de esta manualidad y ahora es considerado un fenómeno de dimensiones enormes. No sorprende que una de las razones apuntadas como impulsora de este fenómeno hayan sido los ataques del 11 de setiembre. El acto de tejer es tranquilizador y considerado por muchos como una forma de terapia, conveniente para lidiar con el estrés y resolver traumas. También es una forma de –literalmente- desconectarse del mundo high-tech; un descanso necesario de las computadoras, que supone además un acto de corrección ambiental.
Ahora el tejido de punto va de la mano de muchas de las tendencias sociales del momento, que después son reflejadas en las pasarelas mundo afuera. Una de las características de este fenómeno es que la franja etaria de los adeptos es cada vez más joven, y que también hombres han adoptado la manualidad. Otra característica substancial es que se da mucha importancia al acto de tejer en comunidad, por eso son innúmeros los grupos de los más variados intereses que se juntan a tejer todas las semanas. Internet también ha ayudado a crear una comunidad internacional con miles de sitios web, blogs y podcasts dedicados al asunto.
Pero lo más interesante que está ocurriendo con el tejido de punto actualmente es que el límite entre manualidad y arte es cada vez más estrecho, y muchos diseñadores y artistas han encontrado en el tejido de punto su mejor forma de expresión. Un gran ejemplo de esto es la gran diseñadora de tejido de punto del momento: Sandra Backlund. Ella impactó a la industria con sus tejidos mega esculturales, considerados verdaderas obras de arte. Para ella, el proceso de creación hecho a mano es parte integral de su obra y su mayor desafío. Otros ejemplos de esta nueva generación de tejedores/artistas son el grupo Knitta, que hacen intervenciones urbanas usando el tejido de punto como forma de street art, y Liz Collins, creadora de un colaborativo artístico llamado Knitting Nation, que organiza performances en vivo donde expresan su manifiesto a través del acto de tejer. Uruguay sería el lugar perfecto para desarrollar este fenómeno y yo estaría interesada en formar un grupo.
¿Alguien más?

