Cocina Económica

Por Enrique Buchichio

Silvia Pérez: es viejita pero
todavía calienta*

Hace más de 20 años que Silvia Pérez era apretada entre Borges (Alberto Olmedo) y Álvarez (Javier Portales) en uno de los sketches más recordados de No Toca Botón. En aquellos años ’80 la rubia, que había nacido en 1955, era un verdadero sex symbol (aunque es cierto que también poseía cierta comicidad), explotado hasta el cansancio en aquellos programas de humor y en películas como Las Minas de Salomón Rey (1986), El Manosanta está cargado (1987), Atracción peculiar (1988) y El Profesor Punk (1988). Pero como a todos los mortales, a Silvia Pérez le pasó el tiempo.

Sin embargo, lejos de renegar de su edad y en lugar de conformarse con algún regreso patético del tipo “Bailando por un sueño”, Pérez está viviendo un renacimiento artístico sorprendente. La gran oportunidad se la dio la joven directora Anahí Berneri (Un año sin amor), que la eligió para interpretar precisamente a Erni, una ex vedette venida a menos y en plena asunción de su madurez en la película Encarnación (2007). Su actuación, llena de dignidad y de un registro dramático por momentos sorprendente, le valió dos nominaciones al Cóndor de Plata, el premio de la Asociación Argentina de Críticos de Cine: como mejor actriz y revelación del año.

Probablemente fue gracias a esta película que el director Francis Ford Coppola se fijó en ella, escogiéndola para el elenco de su proyecto titulado Tetro, parte de cuyo rodaje se realizó en Argentina este año.

“La verdad es que yo pasé muchas situaciones parecidas a las de Erni, y a lo mejor más dolorosas todavía”, comentó Silvia Pérez a propósito del personaje que la devolvió a un primer plano de atención, festivales de cine incluidos. “Yo fui muy reconocida en un momento y llegar a un estreno y no ser el centro de atención era una práctica que había adquirido, de mucha angustia. Conocía lo que le pasaba a Erni en muchas situaciones. Y el deterioro de Erni por el paso del tiempo yo lo viví, porque a mí me pasó el tiempo desde que fui una figura que brillé y desde que fui muy popular hasta hoy que hicimos esta película. Yo la pasé mal y sufrí, me miré al espejo y empecé a ver las arrugas y el cambio de mi cara, y eso se padece. Y por pelear, por seguir adelante con esta imagen y con esto que iba pasando es que pude ponerlo en mi actuación”.

* “¿Sabés cómo le dicen a ésta? Cocina economica, porque es viejita pero todavia calienta… ¿no es fino?”. Portales a Olmedo en el sketch Borges y Álvarez (No toca botón, 1986)



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