La confabulación de los ex imberbes
El descontento y la promesa nueva / joven narrativa uruguaya
Son 24 autores. Son 24 relatos. O al menos 24 pequeñas obras literarias que se enmarcan dentro de lo que Hugo Achugar, el editor de El descontento y la promesa (Trilce, 2008), define como “narrativa”. Narrativa nueva o joven, y en justificar la selección o encontrar el por qué es “nueva” o “joven”, Achugar se extiende demasiado. No vale la pena su análisis de por qué este libro que reúne textos de autores jóvenes, de un determinado período de tiempo, no plasma lo que literariamente sería una generación. Su texto es “un prefacio, una introducción, una advertencia“ para leer dentro de 50 años, cuando algún joven de ese tiempo encuentre este libro ya viejo en una biblioteca y se entere que los que nacimos después de 1973 crecimos enfrente a un televisor, vimos películas de Tarantino y hablamos por celular con naturalidad.
Achugar se descarga de responsabilidad cuando alega que no es una antología porque no hay valores que hayan signado la muestra; da a entender que es algo caprichoso, aleatorio. Y se sobreentiende que no necesariamente le gustan o valora todos los relatos. De hecho hizo un buen trabajo, la muestra es amplia, interesante en el conjunto. Conviene zambullirse en su lectura, lenta, espaciadamente, para masticar cada relato en su tiempo. Hay historias cargadas de un realismo cínico, irónico, (Los Bolches, de Natalia Mardero, No me puedo quejar de Dani Umpi) que puede
despertar la carcajada.
Hay realismo sucio, a veces exagerado,pero también ficción, sorprendente, agradable (Y una mañana para decir adiós, de Germán Videla, y Entre los árboles, de Pedro Peña). Encadenados, de Martín Arocena, y A.B de Natalia Fernández (publicado en pimba! 2004) son dos cuentos perfectos. Otras
historias exhiben con un realismo estremecedor, así es que se respira con angustia el mal olor en Jamón Jamón, de Juan Andrés Ferreira; otras más emotivas, entristecen igual, como Yo detrás de
todo eso de Lucía Lorenzo o Peces de colores de Virginia Anderson. Hay originalidad, hay una prosa clara y concreta, relatos acertados, miradas únicas, mundos imaginarios, personales y siempre historias simples en general bien narradas, algunas atrapantes, otras aburridisimas. Animarse es la recomendación. Sin duda habrá descontento pero seguro hay promesas.
El descontento y la promesa
nueva/joven narrativa uruguaya
Editorial Trilce - 231 páginas.

