Tatú y la casa de la fantasía

Por Andrés De La Guarda

 En Montevideo todo es under. Los pescadores de la escollera, los que piden para la lata, los niños de la calle. Existen ochocientos mundos. En una fiesta en casa había dos niños. Pensábamos que eran hijos de alguien, obvio. Estuvieron toda la noche. Cuando termino la fiesta, se quedaron. No habían venido con nadie. Vivían antes en la casa, que era una pensión, y ahora quién sabe dónde. Nunca más los volví a ver.

La noche montevideana tiene sus personajes y las leyendas que les preceden, muchas veces meras invenciones del imaginario popular, pululan de boca en boca por los lugares menos pensados. Son esos caminantes de noches urbanas que llaman la atención cuando se los ve desde la ventanilla de un ómnibus o desde cualquier otra folklórica ubicación. Las preguntas más elementales se generan casi automática e instantáneamente. ¿Quién es? ¿Quién fue? Tatú tiene mucho en común con esos caminantes inciertos y quizá en el fondo se sienta uno de ellos. La leyenda dice que tiene mucho dinero. Que se pelea con hippies de Rocha. Que es punk. Pero cuando el caminante decide hablar por sí mismo poco importa el folklore urbano.

Tatú tiene mucho pelo. Se lo toca todo el tiempo. Mientras habla pasa su mano a través de su semicresta y escruta la hoja donde tengo algunas preguntas para hacerle. Aunque lo niegue, está nervioso. Trata de concentrarse y dar una buena y estudiada respuesta a cada pregunta, por más banal y circunstancial que sea. El parecido con el mítico personaje de Fantasy island le ganó el mote de Tatú cuando tenía diez años. La ocurrencia de unos vecinos suyos que define como enemigos y amigos a la vez, lo ha acompañado por los últimos veinticinco años, convirtiendo a familia y amigos por igual en cómplices del sádico nombrete. Tuvo una banda, se sintió hippie y hoy se siente más hippie aún con menos THC. Se recibió de economista con buenas notas para luego seguir estudiando en Río de Janeiro y Estados Unidos. No hace mucho, compró una casa abandonada en Maldonado y Andes que solía ser una antigua pensión y comenzó a restaurarla con la idea de formar una comunidad hippie y un espacio donde artistas sin recursos pudiesen llevar a cabo sus proyectos.

Ubicada en Maldonado 880, entre Andes y Convención, a tres cuadras del bar Las Delicias, la casa ha sido usada como locación para rodajes y producciones de fotos de forma absolutamente gratuita. Entre las personas que están viviendo allí, se encuentran Rita Fischer, la artista visual uruguaya radicada en Francia que actualmente expone en el MEC, DJ Deep y la guitarrista de Guachass y una enigmática y virtuosa guitarrista de nombre Toia.

Él es una de esas personas que decidió evitar el que parecía ser su inminente destino. Viéndose a distancia trabajando en una oficina ocho horas por día, cinco días a la semana con suerte, se
hizo a un lado de sus estudios, su carrera y se lanzó a nuevos emprendimientos. Todos los veranos va a la Pedrera, donde organiza fiestas y pasa música “alegre y para arriba”. “Desde Sandro a Ace Of Base”, aclara. Hoy planea la apertura de un bar-restopub en Carrasco y de un hostel en Pocitos, al tiempo que continúa trabajando en las reformas de su nueva casa. Dice que cada día quiere salir menos, que cada vez se siente más a gusto jugando al ping-pong, cantando por las noches y comiendo papas fritas con su novia y amigos.

Vos sos economista. No son muchos los economistas que quieren fundar comunidades hippies en casas abandonadas

No. Bueno. Yo más que ejercer de economista me recibí de economista tras haber estudiado bastante. Después me fui a hacer un doctorado afuera y de repente se enfermó mi viejo y me dieron ganas de venirme y me replanteé la profesión. A mí me interesaba el pensamiento económico, cuestionar los sistemas. Tenía la ilusión de cambiar algo. Hoy todos hablan de lo mismo, de finanzas, y a mí me interesa el desarrollo que se da a partir del individuo que aprende a producir. Ahora se aprende a destruir. Los que dirigen el Estado no creen en el individuo. Los medios de comunicación tampoco. Y la base de la economía libre es creer en el individuo, protegerlo y financiarlo.En suma, nunca me adapté al formalismo de los economistas del país. En 1998 hice unos cursos en Estados Unidos. Me sentaba con uno que había sido Premio Nóbel, le hacia preguntas y él me respondía. Acá el trato es otro. Nadie te escucha demasiado. El problema era que el norte no me seducía. Mi vida estaba acá en Montevideo. Ahora hay otras formas de expresión. Me encuentro motivado para opinar sobre un tema determinado a través de una página web. Tenemos que encontrar el método de presionar para que se reparta la torta, que por cierto es bastante grande. Bueno, el caso es que no vi lugar para mí en la economía y ahí me dediqué a hacer otras cosas.

¿De dónde sale la idea de la casa?

 La casa la compro con mi primo Leandro en diciembre y ta…aparentemente es una casa en la que no se puede vivir. Aún así, Dani (DJ Deep) y yo nos pusimos a vivir acá después del verano y nos dimos cuenta que estaba re copado de verdad. Es increíble vivir en un espacio tan grande y misterioso, donde en realidad pueden vivir muchas más personas y de hecho después se fueron agregando más. Y la idea de la casa era más que nada tomarla como una inversión, pero a partir de ahí aparece como un proyecto de involucrar a artistas y darle una vida cultural. Hoy lo hablábamos con Rita. Me parece que está buenísimo ser observado. Ella tiene una exposición que inaugura hoy en la que trabajó parcialmente acá en la casa y me comentaba que un artista necesita ser observado. Todos precisamos ser observados. La obra no se culmina hasta que hay un espectador, una respuesta inmediata.

¿Cómo se acercó a vos la gente que vive acá?

 Bueno, ahora están viviendo acá Rita, Toia, Flor y Dani. Todos nos conocemos de lugares bastante informales y desde no hace mucho tiempo. A Toia la conocí el verano pasado en un albergue de La Pedrera y la verdad no me acuerdo muy bien cómo apareció acá. Dani estaba medio en banda con el típico tema de la vivienda. Rita vino acá a armar la exposición. O sea, la gente que vive acá la conocí hace muy poco y están acá simplemente porque me cayeron bien y porque todos son bastante talentosos.

Son todos artistas. Con Toia, Flor y Dani tenemos en común la música. Yo en realidad no hago música en el sentido más convencional. Canto, toco la guitarra y compongo. Pero mi manera de hacer música es sumamente espontánea. Ponele que surge una melodía o una estructura y después no la recuerdo más. Y nunca la grabo. Ahora voy a ver si me consigo una computadora para dejar grabado algo. Igual supongo que es una forma de hacer música. Me gusta mucho cantar últimamente. (Un gato aparece en la habitación y se sube al sofá, yendo derecho a la falda de Tatú.) …Apareció la gata. Que no agarra ningún ratón, dicen. Es una gata que fue criada en un apartamento, una gata media concheta. El otro día estaba durmiendo y sentía pasos. Me re asusté. Al final era ella…Clarita. Que según Miguel se llama Rosita.

¿Miguel?

 Miguel es el integrante más viejo de la casa. Es como un ángel de la guarda que me ayuda acá con las reformas, un veterano de sesenta y siete años. Hace un año que me viene ayudando. Él en realidad vivía acá con su mujer hasta que en una fiesta ella no soportó más el ruido y se fue. Desapareció. Y Miguel después de treinta años de casado tuvo que optar entre la mujer y la casa y optó por la mujer. Más tarde lo encontré en una pensión y lo convencí para que volviera. No vive acá, pero viene todos los días.

Apoyás los proyectos de artistas que quieren salir adelante. Ayudás a la gente cuando está pasando por dificultades personales. Muchos dicen que para ciertas personas sos una especie de mecenas. Otros dicen que sos punk ¿Lo sos?

Puede ser que sea punk. Tengo un lado oscuro. Cuando hace un par de meses la comunidad La Tahona hizo una fiesta en casa, ese lado oscuro surgió y nos peleamos todos. Y en cuanto a si soy un mecenas…a mí me ayudan los que pasan por la casa. El dinero que tengo trato de utilizarlo en su máximo provecho. El consumo me asusta. De todas maneras me emociono, voy a Remates Narvaja y compro estos frasquitos de burbujas que están por toda la casa. Pero bueno, también creo que las comunidades son más eficientes. Compartir multiplica. Yo todavía no me fundí, tengo algo y me gusta compartirlo. Las cosas por sí solas no tienen valor. Es como un cuadro que no mira nadie. Para comunicase, dar es una buena estrategia, y yo no soy tan extrovertido como parezco. También valoro las cosas que están pasando y quiero formar parte de ellas.

La casa tiene una infraestructura brutal para llevar a cabo ciertas cosas. Si caen con un buen proyecto, se puede realizar. Y si es bueno, la casa se beneficia. A veces la gente necesita tan poco para salir… Sólo una cosa, un medio, y ya les estás dando elementos que aportan a su crecimiento formacional y personal. Igual, yo entiendo que un artista tiene que tener un plan. A mí me divierte mucho ayudarlo pero también a nivel de cabeza, a forjar una estrategia para que el tipo pueda producir algo. Yo no tengo mucho talento. Toia sí. Espero poder ayudarla.

En tu personalidad, la generosidad y el afecto parecen estar presentes todo el tiempo. ¿Cuál fue el gesto más grande de amor que alguien tuvo hacia vos?

 Qué buena pregunta… no sé qué decirte. El gesto de amor más grande que vi… Cuando tenía diecisiete años falleció el que era mi mejor amigo. Eso me provocó ataques de pánico gigantes. Mi viejo me acompañó mucho y zafé gracias a él. Me acompañaba hasta que me durmiera. Lo vi llorar por mi salud. Me llevaba muy bien con él. Papá fue mi único espectador por años. Él leía mucho mientras yo tocaba la guitarra y luego comentábamos lo que leía. Hablábamos de todo. Dejo de vivir hace ocho años. Se enfermó dos años antes y los últimos años nos hicimos íntimos. Siempre me dio una mano y nunca se quejó. Lo extraño un montón.La muerte de mi padre me enseñó a vivir. Trato de no proyectar mucho. Paso el mayor tiempo posible rodeado de los que amo. Como canta Sting “somos frágiles”, o mejor como Charly “los amigos del barrio pueden desaparecer”. Por eso amo. Porque se que todo va a terminar.

¿Cómo ves tu vida hoy?

Hoy tengo el amor de mi novia y de mis amigos. Mis sobrinos me adoran y yo a ellos. Las formas del amor están cambiando rápido. Cada vez conozco menos parejas heterosexuales. Un amigo conoce chicas por internet y se lleva mejor que los que están casados. Creo que vivir el momento sigue siendo la clave. Estar bien uno mismo también.



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