Una Británica y una galáctica
Los crímenes de Oxford y Plutón Verbenero de Alex de la Iglesia
Por Ana Pais
El fanático de Álex de la Iglesia, es decir, del cine de humor español absurdo, caricaturesco y de mal gusto, va a tener que esperar hasta el estreno de la sitcom de ciencia ficción Plutón Verbenero en setiembre. Su recién lanzado film Los crímenes de Oxford es tan atrapante, como coherente y correcto, y por lo tanto: olvidable. El verdadero título de la película es The Oxford Murders y es la segunda que el director vasco rueda en inglés, o mejor dicho “en el inglés de la reina”, como ironiza Arthur Seldom (John Hurt), uno de sus protagonistas. Pero no es este actor el que da esa impresión turbia de best seller, sino Elijah Wood, quien interpreta el otro personaje principal, Martin, pero que ganó su fama por destruir el anillo.
Una serie de asesinatos con un móvil intelectual que atraviesa el Tractatus logico-philosophicus de Ludwig Wittgenstein y la serie de Fibonacci, no podían desarrollarse entre “joder” y “tío”, como queda demostrado en el trailler de la película doblado al español de los reyes, que se encuentra en la página oficial de Álex.
El guión está basado en la novela homónima de Guillermo Martínez y ésta, a su vez, se apoya en la ya vieja teoría del efecto mariposa. Pero para ver la aplicación del proverbio chino, ninguna
película es mejor que la coreana Oldboy de Chan-wook Park. Del cineasta voluminoso y barbudo uno espera frases como “¿Cuándo has visto una fea montada en un Ferrari?”, o una adoración kitsch a Clint Eastwood, o la aparición sublime del diablo.
Pues parecería que Álex estaba pensando con esta película en un bien mayor. Recaudar para invertir en trajes de extraterrestres con una decena de bocas, naves espaciales con un aire a Mickey Mouse, “masacres gratuitas con armas de rayos cósmicos” y escenografías galácticas para “personajes y tramas totalmente inverosímiles”, como él mismo promete en su blog/diario íntimo de la serie Plutón Verbenero.
En verdad, lo único “de la Iglesia” que tiene Los crímenes de Oxford es la forma de narrar. Como sucede con Los Infiltrados de Martin Scorsese, el primero es un film de suspenso y el segundo un
policial como cualquier otro y a la vez único por el cuidado de los detalles. Un ejemplo en la última película de Álex es un muy bello plano secuencia que, al mirarlo por segunda vez, da todas las claves de la trama.
Si el atractivo vendedor de ropa Rafael González (Guillermo Toledo) dice en Crimen Ferpecto con acierto: “La vida es absurda, estúpida y desagradable”, en Los crímenes de Oxford el estudiante estadounidense Martin lo supera con: “La verdad no es matemática como yo creía, es absurda, confusa, casual, desordenada y profundamente desagradable”. Pues, habrá que esperar más días para ver a la bestia.
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