Syd en el cielo con diamantes
Por Javier Lyonnet
Se terminó de ir cuando la mitad del mundo pensaba que ya estaba muerto y enterrado. Tenía 60 años y los últimos 35 los dedicó -que se sepa- a estar en su casa en Cambridgeshire, ocuparse del jardín, hacer los mandados en chiva y pintar cuadros abstractos.
Era eso, o quemarse como una bengala [...]

